Desconfianza hacia los canales de denuncia.
Qué revela el último informe de EY sobre Integridad Global: las organizaciones tienen más canales que nunca, pero la confianza para usarlos no acompaña.
EL INFORME
El Global Integrity Report 2024 es el informe bienal más reciente publicado por EY hasta la fecha. La agencia Ipsos lo elaboró entre octubre de 2023 y enero de 2024 con una muestra de 5.464 respuestas de consejeros, directivos, mandos intermedios y empleados de grandes organizaciones y entidades públicas de 53 países (incluida España, 100 entrevistas) de América, Asia-Pacífico, Europa, Oriente Medio, India y África.
El informe revela una paradoja en la cultura de integridad de las grandes empresas y organismos públicos.
El impulso normativo —Directiva europea de whistleblowing, reformas en EE. UU.— ha extendido los canales: solo el 7% de las organizaciones carece de ellos, frente al 14% de 2022. Sin embargo, la confianza no acompaña: la percepción de que es más fácil denunciar cae entre consejeros (46% → 40%) y alta dirección (44% → 36%), y apenas el 14% de los empleados cree que hoy existe más protección frente a represalias (13% en 2022), mientras entre los empleados la percepción de facilidad para denunciar apenas se mueve (25% → 26%).
Tener un canal no equivale a tener una cultura que permita usarlo.
Un clima de desconfianza
Entre las razones que frenan a los empleados a la hora de comunicar una irregularidad:
cree que no se actuará sobre lo que denuncie.
teme un perjuicio para su carrera profesional.
teme poner en riesgo su seguridad personal.
dice sentir presión de la dirección.
no sabe a quién dirigirse.
INACCIÓN VISIBLE
Casi la mitad (47%) de los consejeros y el 40% de la alta dirección vieron conductas dañinas para la reputación sin que se adoptara ninguna respuesta interna. Cuatro de cada diez consejeros (41%) reconocieron haber experimentado represalias o haber visto consecuencias adversas para quienes denunciaron irregularidades.
En síntesis, aunque las estructuras formales de denuncia se extienden, la percepción de seguridad sigue siendo baja. La presión interna, el miedo a represalias y la desconexión entre la visión de la dirección y la experiencia de los empleados debilitan la eficacia de estos canales.
DETERIORO ÉTICO
El estudio advierte también un deterioro ético contextual. Frente a la inestabilidad geopolítica y económica, casi cuatro de cada diez encuestados (38%) —y dos tercios de los consejeros (67%)— admitiría comportarse de manera poco ética para mejorar su posición profesional o financiera, una cifra más de una vez y media superior a la de 2022.
Qué recomienda EY: cuatro palancas centradas en las personas
Liderar desde arriba
Los directivos deben demostrar integridad, someterse a las mismas consecuencias disciplinarias y actuar ante la conducta indebida, con certificaciones periódicas del consejo sobre su deber de comunicar.
Estructura que ejecute la estrategia
Gobernanza, roles claros, indicadores de conducta, análisis de causa raíz e independencia real de quien investiga, con comités especiales cuando el asunto afecta a la cúpula.
Cultura integrada en la operativa
Compliance embebido en los procesos y en la retribución, premiando la conducta íntegra y no solo sancionando la indebida.
Formación y comunicación
El 52% sitúa la concienciación, formación y comunicación —junto a la gobernanza y el liderazgo— entre sus prioridades para los próximos dos años: formación «just in time» y adaptada al puesto, canales de consulta a demanda, seguimiento e informe a quien denuncia y auditoría independiente del canal.
Fuente: EY Global Integrity Report 2024, EY Forensic & Integrity Services (junio de 2024). Resumen y traducción propios.